El torreón de los Exploradores
CRÓNICA:
Os vamos a contar las actividades que hemos llevado a cabo en estas últimas semanas.
Primeramente comenzaremos con una ruta que realizaron Mom y Carlos por Sierra Espuña.
Mom hizo una crónica, así que la publicamos tal cual:
Amanecía con un día húmedo, como la noche mojada por la suave llovizna. Ese día Carlos y yo íbamos a vivir una aventura, cumpliríamos un sueño.
Dejamos el coche en la zona de “La Perdíz” y desde allí, siguiendo la senda del “Dinosaurio” nos adentramos por el lado sur en el interioren el valle de “Leiva”. La ascensión fue muy fuerte, muy rápida. Mantuvimos en todo momento un ritmo continuo y constante. Intuitivamente fue una fórmula para luchar contra el penetrante frío. Fue muy gracioso ver que Carlos se llevó pantalones cortos. En Águilas puede que haga calor al medio día, más si estas haciendo algún tipo de ejercicio. Pero allí, avanzando por el mismísimo tuétano de Espuña, la escarcha lo cubría todo como un cristalizado légamo blanco.
Dejamos el camino y nos metimos en un sendero. Fue genial atravesar los pasillos que formaban los apiñados pinos, con las bóvedas verdes que forman sus copas.
Decidimos dejar la senda para atacar directamente el Morrón, en cuanto alcanzamos altura suficiente donde hacía sol, paramos a almorzar. Apenas duró media hora este paréntesis para comer y retomar fuerzas el Morrón no quedaba lejos, pero ahora no había escarcha, esta había sido sustituida por nieve. Sí, nieve por doquier, una espesa alfombra de unos 10 a 15 cm. Conforme íbamos ganando cota, el viento del Norte arreciaba. Llegamos a la parte más alta, desde allí podíamos ver a nuestros pies el Valle de Leiva, sus paredes verticales, la tupida floresta, Prado Mayor… El Morrón a nuestra izquierda, Pico Espuña a la derecha y frente, por difícil que parezca: la sierra de Almenara y por ende el mar.
Teníamos varias opciones para continuar, pero decidimos intentar alcanzar la altura máxima de la sierra y poder llegar al Torreón de los Exploradores.
Bajamos un poco siguiendo la cresta de la montaña. Pudimos ver desde arriba los pozos de nieve blancos, como una postal de navidad.
Al llegar al mirador, nos armamos de valor y subimos por la carretera que lleva a la base militar. Toda esta pista, estaba cubierta por una placa de hielo, haciendo muy difícil la ascensión. Nos encontramos con una furgoneta cargada de militares, estos no nos dijeron nada, intercambiamos algunas miradas y algún que otro ademán con la mirada para saludarnos, el aliento no daba para más.
Y por fin, nuestro anhelado objetivo, el Torreón. Por fin, poder tocar sus muros, fue un momento mágico… He oído tanto hablar de él. He estado muchas veces en Sierra Espuña y desde abajo lo he visto y siempre había soñado en alcanzarlo. Por fin llegó el día.
Es como si Carlos y yo estuviésemos, por un momento, en los míticos años de los primeros scouts. Fue un viaje en el tiempo, fue une renovación de la promesa.
Hacía mucho frío, después de hacernos las obligatorias fotos, bajamos Pico Espuña. Primeramente por un sendero, después campo a través hasta alcanzar la carretera que nos lleva al “Collado del Bermejo”. Toda la carretera tenía placas de hielo, a veces tomábamos impulso y nos deslizábamos como si tuviésemos patines. Fue muy divertido.
Comimos en Casa Rosa, la casa de los scouts del Carmen. A un par de kilómetros de ahí, dejamos la carretera para llegar a la a la “Perdiz”.
Fue genial pasar todo el día de aventuras y emociones. Andar otra vez por la nieve, poner el cuerpo y la mente a prueba con el esfuerzo del camino. El estar en el Torreón de los Exploradores… No podré olvidarlo.
Un abrazo Carlos.


Chapi dijo
Soy Carlos y solo escribo para dar un consejo... CON NIEVE PANTACAS LARGOS!!!!! jajajaja
Ramon tiene razon, merece mucho la pena subir espuña y tener la posibilidad de ver desde allí el mar, ademas de las incribles vistas, escaparos algun día.
MoM se olvido decir k kike se kedó con muchas ganas de venir!
3 Marzo 2006 | 02:46